martes, 4 de marzo de 2014

Roberto Oltra

        Ricardo Moyano. Septiembre de 2012.

Glosando “Burning veneno del rock”
Roberto Oltra, batería, un Burning de la época de gloria



Por razones diversas, algunos músicos relevantes que pasaron por Burning no dieron a tiempo su testimonio para el libro “Veneno del rock”. Es el caso de Roberto Oltra. Fue coautor de temas tan señalados como el mítico “Qué hace una chica como tú en un sitio como éste”, o la suite "Sin tiempo para vivir"…

Roberto Julio Oltra Martínez (29/2/1960), conocido en la época de Burning como “Teto”, fue el tercer batería relevante del grupo, tras Ernesto Estepa (1974-1976) e Ildefonso García (1976-1977). Roberto entró en la formación en el verano de 1977, justo con el retorno de Risi del cuartel y la reactivación de la banda, y se marchó a mediados de 1979, por lo que vivió dos años esenciales del grupo, tocando en la grabación del LP “Madrid”, en el single “Qué hace una chica como tú en un sitio como éste/Ginebra seca” y en la película homónima de Colomo, así como en dos temas del LP “El fin de la década”, ya que dejó la formación tras grabar “Seducción” y “Balada para una viuda”.

Tras su paso por Burning se concentró en culminar su carrera de periodismo y posteriormente se ha dedicado al cine y a la televisión. Si bien nunca ha olvidado la música ni la batería.

Cuando entró en Burning Roberto no vivía en La Elipa, como todos los miembros de la banda excepto Johnny, sino en el Paseo de Extremadura.  Hijo de abogado, a sus padres les gustaba mucho la música, y desde niño estudió piano, guitarra, percusión… incluso fue al conservatorio.  Desde los 12 años tocaba,  empezó con la música de iglesia, esas canciones con instrumentos modernos que los curas introducían en los templos en esos años. Luego, hacia 1974-75, entró en el grupo Cactus de baterista, su primer instrumento fue una “Bruno” de segunda mano, así llamada porque las hacía Bruno, más baratas que las de marca, y sonaban estupendamente, casi como una Ludwig. Los tres grupos que tocaban por entonces en su entorno eran Cactus, Crema y Botas, y a los tres los promocionaba Kurt Savoy, al que llamaban “el rey del silbido”, que organizó con ellos mañanas en el Teatro Monumental, donde tocaban también otros grupos. Recuerda ver allí por ejemplo a los Ñu, o a Coz, que tocaban de forma espectacular.

-Me iba  la música de Beatles y el rock sinfónico de Yes, Jethro Tull, etc.;  la verdad que a los Stones apenas los conocía entonces, fueron los Burning quienes me los descubrieron. También me tiraba el rock sinfónico de Iceberg, la Eléctrica Dharma, los catalanes. ¡Como tocaban Suñé, Kitflus, Santi Arisa…! Sin embargo a Risi no les gustaban.  Esto iba de estilos, una revista roquera como el Popular 1 me ponía en las listas como segundo batería, ¡por delante de un Santi Arisa!, que era mucho mejor batería que yo. En esos años yo terminaba el bachiller y tocaba en Cactus digamos la música seria, que me gustaba, pero también los fines de semana hacía música de baile en fiestas para ganar dinero.

-¿Cómo entraste en Burning? ¿Fue en la universidad a través de un compañero de facultad que estaba en Gabinete Caligari?

-No, no fue así. Tampoco puse ningún anuncio, que era lo habitual. Era frecuente que en tiendas como Leturiaga o la de Mario Gómez donde se alquilaban los equipos se pusieran los típicos  carteles de “Se busca batería”… pero la verdad es que yo no entré en Burning así ni tampoco por la amistad con Eduardo, Edi Clavo, al que entonces llamaban Tato, futuro miembro de los Gabinete Caligari, ya que a él lo conocí luego,  en la facultad de periodismo; en la facultad éramos compañeros y él estaba empezando a tocar la batería y era un buen fotógrafo, por lo que su vinculación con Burning es que venía a los conciertos y hacía unas fotos cojonudas. Pero en 1977, cuando entré en Burning, hablamos de una época anterior en que yo todavía estaba estudiando  bachiller en el colegio  Santa Cristina, que dependía del instituto Ramiro de Maeztu. Fue todo simple, sucedió que el anterior batería de Burning se había ido a la mili, buscaban otro,  alguien le debió dar mi teléfono a Risi, o sea el de casa de mis padres donde yo vivía, total que contestó mi madre y me dijo: “¡Rober, te llaman!”. En mi casa me llamaban Rober, lo de Teto había surgido en mis tiempos de Boy Scout y a ella no le hacía mucha gracia.  Me puse al teléfono,¡era Risi!, me dijo que querían hacerme una prueba como batería para Burning! Me quedé muy sorprendido, porque Burning y Franklin eran los grupos que  pasaban entonces por ser los mejores de Madrid. Me citaron en un bar, donde conocí a todos los Burning, Quique, Toño, Johnny y Risi. De allí fuimos a los locales de ensayo del “Papi” para realizar la prueba, que consistió en que tocara dos temas, “Puedes sentirlo” y “Madrid”.  Les encantó como hice en particular “Puedes sentirlo”, con mucha fuerza, y me ficharon.  

-¿Se esperaban ellos que tocaras así?

-Yo creo que no, yo era muy joven, y les sorprendía que con esa edad  fuera ya un batería con tablas, pero es que tenía ya experiencia de varios años tocando. Y no sólo con Cactus, pues justo el verano anterior, en 1976, había hecho unos cuantos bolos de gira con ¡¡Torrebruno!! uno incluso en el polideportivo de Montjuic; Torrebruno pagaba estupendamente, 12.000 ptas. por bolo.  Cuando  se lo conté a Risi me dijo “Oye, no cuentes eso de Torrebruno”, jaja.

-¿Toño y Risi eran los líderes musicalmente?

-Sí. Pero Quique era el administrador, el que se curraba conseguir los contratos, y  firmarlos. A veces íbamos todos a buscar los contratos, pero otras veces iba Quique solo, el Lastrung como le llamaban, cogía su 600 y se plantaba en Colmenar o donde fueran a conseguir actuaciones.  La verdad es que aunque yo estaba bastante integrado en el grupo los otros cuatro Burning y yo éramos muy diferentes en lo musical y lo personal. Yo tenía 17 años apenas, ellos  22 o 23,  y además  yo era de otro barrio. El Paseo de Extremadura era un barrio de clase media, de gente normal, como pudiera ser La Elipa o Aluche; pero aunque yo era un chico de barrio también, como lo eran grupos como Cactus, Crema o Botas, el hecho de que hubiera estudiado en el conservatorio, supiera inglés, y fuera poco después a la universidad les parecía raro. Toño en especial no vio con buenos ojos que poco después entrara en la facultad de periodismo, y me decía “mira el universitario”…



-Bien. En 1977 quedas fichado para el grupo. ¿Y a partir de ahí?

-Pues  una vez integrado en el grupo empiezo a ensayar en el Papi con ellos, intentando adaptarme a esa música stoniana que a ellos les gustaba. Los temas que luego salieron en “Madrid” ya estaban hechos cuando  entré en Burning, salvo “Sin tiempo para vivir” que no estaba terminado, y yo colaboré en ese tema, que es el más sinfónico y me gustaba mucho; por eso figuro en créditos. Pero tendríamos también que hablar de alguien fundamental, al que podemos llamar el sexto Burning, y del que no se habla, se trataba de Rocky, o sea José Luis Illescas, el pipa de los Burning. El lo era todo, ayudaba con el sonido, conducía la furgoneta, manejaba la mesa de mezclas, etc. Un tipo fantástico e imprescindible

-O sea, que tras dejar a Gálvez, ¿Rocky fue el manager?.

-No, manager no era. Quique ejerció de manager en los primeros tiempos, pero Rocky ayudaba mucho, cuando yo entré Gálvez ya no estaba; luego todos, y me incluyo yo, nos portamos fatal con Rocky y nos fuimos con Gay Mercader. Lo cual tampoco fue definitivo porque luego fue manager José Luis Fernández de Córdoba, y más tarde de nuevo Gay Mercader.  Rocky era de La Elipa, amigo de Toño y Risi, no sé qué habrá sido de él. Le hicimos una putada al irnos con Gay. Recuerdo que Rocky se echó de novia a una chica que había sido antes novia mía, del Paseo de Extremadura…. Cuando entró Gay Mercader se dio un giro importante, ya teníamos un “road manager” digamos serio, creo recordar que se llamaba Rovira de apellido, desde ese momento viajábamos en avión  y no teníamos que preocuparnos de los hoteles, de los viajes, de los restaurantes… incluso dejamos de cargar con bafles y montar equipos. Así que en una reunión decidimos que Rocky ya no era necesario y acordamos que se fuese.


-¿Cómo era Quique como manager?

-El administrador de todo,  se encargaba de la publicidad, hacía los afiches, incluso cajas de cerilla con el nombre de Burning, etc. Sacaba bolos a buenas ganancias, 10.000 pelas a repartir entre todos.

-Ya estaban entrando las drogas en Burning…

-Relativamente. La verdad es que todos fumábamos algunos porros, y rayas de coca, pero yo nunca supe nada de otras drogas, la heroína sobre todo, de la que se ha hablado mucho luego;  de hecho a mí me producen grima las agujas, en mi barrio también había gente enganchada con ellas. Y como era muy joven yo creo que los otros no me decían nada para protegerme.

-¿Cómo eran las actuaciones?

-Muy impactantes. Toño era un showman nato, actuaba de forma muy provocadora… antes en el camerino Toño y Quique se maquillaban, se pintaban, era la influencia glam, Bowie. Johnny no, digamos que era el que iba más normal, a Risi tampoco le iba mucho lo de maquillarse. A mí me maquillaban también, jaja. No sé de dónde sacaba el Kike esas botas, las mallas, etc. Era demasiado.

-¿Y en lo musical?

-En lo musical destacaba Risi, ¡era el mejor!. Risi era especial como persona y como músico. No es que ninguno de los Burning fuera muy técnico, pero la verdad es que Risi, sin serlo, tenía un talento innato, de haber nacido en Inglaterra hubiera estado cerca de un Clapton… Tenía unas raíces flamencas muy dentro, era de Rute, y cuando íbamos en la furgoneta llevaba su guitarra española y tocaba muy bien por bulerías.

-Sí, la guitarra era la de su padre, supongo, el padre de Pepe había estudiado con “Niño Ricardo”, y empezó tocando en un tablao de Barbieri con un grupo flamenco, los Canasteros. El tablao de Manolo Caracol, nada menos.

-Si… Aparte de eso, de su calidad habla por ejemplo ese solo extraordinario que metió en el tema “Qué hace una chica…”. En cuanto a la batería en Burning, para mí no era difícil el estilo porque era un rock muy básico. Ahora bien, no era tampoco sencillo, porque el modelo de Risi era el batería de los Stones, Charlie Watts, y me exigía ser como él, y es que ya sabes Watts funciona como un metrónomo, mantiene el ritmo “pum, pum, pum”,  ese pulso que le da Watts es esencial en la música de los Stones, y Risi quería un baterista así, sosteniendo el sonido del grupo. Yo aprendí un montón con el Risi, empecé a valorar a gente como Charlie Watts, desde entonces adoro al batería de los Rolling.

-En este época Burning dejan Movieplay y fichan por Belter. Dicen que Movieplay no les gustaba porque no apoyaba su estilo, quería dulcificarles…

-Sí. Ellos querían a toda costa dejar Movieplay, no estaban contentos, y por otro lado porque querían sacar un disco grande de una vez. Cuando conseguimos la libertad fichamos  por Belter, ya que conocen a Jordi Vendrell, que ha vendido la moto a Belter para crear un sello moderno, Ocre.

-¿Y por qué no Chapa? ¿Problemas de dinero?

-Pues no lo sé, no creo que fuera una cuestión de dinero, aunque es verdad que discutimos el tema con Jordi Vendrell para sacar un contrato lo mejor posible. Pero más bien creo que influía la fuerte relación que tenían entonces los Burning con los medios periodísticos catalanes, Oriol Llopis  y Jordi Tardá sobre todo, dos personas que podrían hablar muchísimo de Burning. Eramos reyes en Barcelona, y de hecho sucedía que cuando grupos como Iceberg tocaban en Madrid arrasaban, pues lo mismo al revés sucedía con Burning en Barcelona, eran muy queridos. Así que tras un tira y afloja consiguen un contrato con Belter por 200.000 ptas., que era un buen contrato. Eso sí, una de las condiciones que ponemos es grabar en Madrid. Total que como ya estaban las canciones hechas como dije, enseguida nos vamos a Kirios en Madrid a grabar el primer LP. Jordi Vendrell de productor, cuando la verdad es que nunca había producido nada, por eso el sonido que sale es muy malo. Nos dieron una semana para grabar todo el LP. Menos mal que había un buen técnico de sonido, Vinader, que aunque ´hacía lo que le decíamos intentaba arreglar algunas cosas. Por ejemplo, Toño cuando graba “Sin tiempo para vivir” estaba cansado, y aunque en directo no tenía problemas para subir cuando canta “Ya seeeee” al grabar no llegaba a la nota, así que Vinader lo que hace es jugar con la velocidad de la cinta, la acelera y suena más agudo y así Toño llega a la nota. Lo mismo conmigo, al grabar un redoble en Hey nena en un golpe de baqueta en lugar de golpear el parche golpeé el aro, y suena mal. Entonces Vinader elimina ese golpe de la cinta y hay un silencio… Con lo que se produce un efecto estupendo, ya que suenan dos redobles con un espacio en medio, y queda un efecto muy bonito, como hecho a propósito. Entonces era más difícil porque se hacía en plan artesano, sobre la cinta magnética, no con procedimientos digitales como ahora.

-¿Se grababa de noche?

-Sí, sí, empezábamos por la tarde, pero realmente grabábamos durante la noche…era fundamental tener el bar a nuestra disposición, jaja.


-¿Más detalles de la grabación?

-Por ejemplo en el tema “Madrid”, que era emblemático, pues teníamos a gala ser un grupo muy madrileño, queríamos empezarlo con el organillo tocando un chotis, el chotis “Madrid” precisamente, ya sabes, “Madrid, Madrid, Madrid, pedazo de la España en que nací…”. Pero en Kirios no tenían en archivo ese tema, y como no se podía retrasar la grabación porque eso suponía más días y dinero, nos propusieron utilizar otra grabación con organillo que tenían en archivo, que realmente es música ¡para el circo!, y en fin, fue esa la que se usó a falta de la otra.

-¿Y el comienzo de Jim Dinamita? Se ha dicho que se grabó en la calle, etc.

-No, es también un archivo de sonido que había en Kirios. Pero lo que es en vivo son los silbidos, esos silbidos los hizo Johnny.

-También destaca el saxo de Lujuria.



-Sí, jeje. Toño y Risi querían que sonara un saxo, nunca habíamos utilizado saxo en los conciertos, así que era una novedad. Quique y Toño habían pensado en el saxofonista Jorge Pardo. Pero sucedió que esos días quien estaba en el estudio era Pedro Iturralde, grabando otro disco. A Iturralde  ellos no le conocían, pero yo sí, porque yo era aficionado al jazz y le había visto mucho en el  club “Whisky jazz” a comienzos de los 70. Me lo crucé en los estudios, no sé cómo, al ir al baño o al bar, y les dije a los Burning que estaba allí Iturralde. Ellos dudaban, porque tenían en mente a Jorge Pardo, pero accedieron, y fui a pedirle que tocara. Pepe Risi se limitó a tocar una vez la melodía del tema con su guitarra, esa Negrita que sonaba de maravilla cuando la tocaba él y nadie más que él… Y Pedro Iturralde, que es excepcional, enseguida improvisó un solo que nos dejó a todos planchados, con un feeling absoluto. Total, que luego grabó en 10 minutos 3 o 4 tomas de ese solo, de forma excepcional, y de ahí se eligió una de las tomas. Así de simple fue todo.  



-¿Tú no colaboraste en las canciones?

-No, ya te digo que ya estaban hechas, por Toño y Risi. Salvo “Sin tiempo para vivir” donde sí colaboré, igual que los demás. Fue el único que se terminó de hacer ya en el estudio, y por eso figuro en créditos. Realmente en la composición de los temas yo no participé mucho nunca.

-Después vino la canción de la chica, y la peli.

-Sí. Todo seguido… Bueno, antes quiero decir que el fichaje por Belter nos vino bien porque en los ensayos en Papi teníamos un pique, aunque sano, con Ramoncín, y es que nos parecía increíble que él, que había empezado más tarde, ya tuviera meses atrás contrato con Emi, y nosotros no. Claro que él tenía esa manera provocadora, etc. Bueno, pues otra vez Ramoncín se iba a cruzar en su inicio, pero esta vez ganamos. Y es que Colomo quería hacer esa película y había pensado en Ramoncín, pero debió haber un problema de dinero y no aceptó; fue un error de Ramoncín. Nos llamaron a nosotros. Para entonces yo estaba empezando en la facultad y solo conocía a Colomo de oídas. Nos citó en su productora, que estaba en la calle Quintana (productora La Salamandra). Estaban allí el hijo de Berlanga, que era el productor ejecutivo, Alicia Mora, etc. Colomo nos pone en un casette el tema de Aute. Era horroroso. Entonces Toño o Quique, no recuerdo bien, tiene un arranque y dice: “Esta tarde te traemos un tema nuestro”. Quiero insistir en esto porque se ha contado de otro modo, todo sucedió en un día, no en un fin de semana, y yo formé parte, no fue cosa de los otros cuatro Buning como se ha contado.  Así que era mediodía y cada cual se va a su casa, y nos citamos a las tres en Papi, porque esa tarde habíamos prometido el tema…

-Sin embargo, creo que tanto Johnny como Quique afirman que la base del tema la hicieron en la casa de Toño los cuatro.

-Bueno, es posible. Yo no sé lo que hicieron en ese rato, si es verdad que se fueron todos a casa de Toño o no, pero la idea que yo tengo es que fue Toño en solitario el que se inventó la base del tema, tanto la armonía en do mayor-fa como la letra, lo de mujer fatal etc. Así que al llegar todos al Papi entre los cinco le vamos dando forma a la idea de Toño, y yo meto ese “pom, pom, pom” de la batería, que a Risi le gustó mucho. Insisto, para mí la idea base fue de Toño, y luego completamos el tema entre los cinco. Grabamos la cinta casette allí en el Papi y a las siete de la tarde estábamos en la productora con el tema hecho… A Colomo le gustó y se firmó el contrato, 250.000 ptas. a repartir entre todos por la peli y la canción; mucho dinero, desde luego, pero no 250.000 ptas. para cada uno como se ha dicho por ahí. Colomo ya había elegido a Fifo como protagonista.

-Sí, José Lage, “Fifo”, con quien hubo algunos piques simpáticos durante la filmación, que por desgracia ha fallecido recientemente… ¿Y el rodaje de la peli?

-Fue en el Ateneo célebre… Colomo era un poco como nosotros en la música, un pionero. Así que fue la primera vez que vimos esas cámaras enormes, los travelling, etc. Eso sí, todo muy amateur, teníamos que grabar a pelo, y hubo un conflicto, dijimos que necesitábamos una mesa de mezclas, conseguimos que la alquilaran… Pese a todo el sonido es malo, claro. Estaba en el público Almodóvar de figurante, también mi novia de entonces, y todos los de mi clase de la facultad, a los que yo había llamado para llenar el salón… Estaba Rotaeta, Carmen Maura, en fin, los comienzos del cine español de entonces, una experiencia para nosotros.



-¿El single se grabó después?

-Si, después. Ese single se grabó ya en Barcelona en los estudios de Belter, una grabación excepcional con un técnico de sonido alucinante. Grabarlo no era fácil porque es un medio tiempo cadencioso, difícil de cogerle el punto… Me pusieron una claqueta y todo, al final me la quité y así a pelo logré coger la cadencia tras varias pruebas. En este tema se trataba de aplicar eso que en los ensayos de algunas canciones llamábamos “aguantar los caballos”, como frenar el tiempo, tirarlo un poco hacia atrás. Pues de eso iba ese tema, y conseguí el punto. De hecho de forma inconsciente me salió una alternancia plato-charles que le gustó mucho a Risi. También Pepe consiguió ese solo de guitarra extraordinario. Aun hoy escuchas la grabación y sigue ahí, vigente. Me encanta esa grabación; siempre me ha gustado.

-“Ginebra seca” fue la cara b.

-Sí, resulta que al ir a grabar el single no caímos en la cuenta de que hacía falta una cara b. Así que improvisamos con Ginebra seca. Ese tema no existía como tal, lo que había era una armonía sencilla, sin letra, sobre la que Toño improvisaba en los conciertos. Y dijeron; pues vamos a usar esto para hacer un tema. Y salió ese así, en el estudio mismo.

-Pues salió estupendo, no se ha superado esa versión…

-Y sin embargo fue todo así improvisado en el estudio, como te digo. Todos colaboramos, sobre la base ya compuesta por Toño y Risi entre todos cerramos el tema.

-Por entonces vivíais ya en Torrejón.

-Sí, bueno, yo vivía entre Torrejón y la casa de mis padres. ¡Risi hacía los mejores huevos fritos con patatas que he probado nunca!

-¿Los demás vivían fijos allí?

-No, tampoco, todos estaban a medias entre las casas de sus padres y Torrejón. Pero nos quedábamos muchas noches a dormir, y ensayábamos en una habitación.

-¿Cómo surge lo de vivir allí?

-Pues como te dije la furgoneta que usábamos era de esas de 9 plazas con una parte atrás para carga, y la conducían Rocky o bien otro al que llamábamos Plátano. Pero un día fallaron, y Rocky nos mandó a otro conductor con una pinta siniestra, alto, fuerte, hoy nunca me metería en una furgoneta con alguien con esa pinta jaja. Venía con una furgoneta distinta, que estaba pintada la parte de abajo blanca y la de arriba azul, y le había puesto un escudo de Madrid con el oso y el madroño, así que parecía un coche oficial de la policía municipal, y aparcaba donde le daba la gana, jaja. Este conductor les llevó a un festival en Gijón, el Carrizo Pop, en una discoteca donde por cierto hacían bingo ilegal, aun no estaba autorizado… El conductor se ponía ciego de pacharán, y con las mismas tiraban luego para Madrid. Total, que les comentó que él vivía en la colonia militar USA en Torrejón, porque había pisos muy baratos, 11.000 ptas. Mes. Les gustó la idea, y alquilamos un piso en la planta baja, el conductor vivía en el segundo piso, encima de ellos.

-¿Vivían muchos músicos allí? Se ha dicho que era un poco una colonia musical…

-La verdad es que yo no tengo esa impresión, más bien vivían los militares yanquis, negros que salían luego a pilotar sus Phantom. ¡La mayoría me caían de puta madre!.  Nuestros vecinos eran los soldados norteamericanos de la base aérea y sus familias. Los críos nos veían ensayar a través de la ventana, que estaba a la altura de la calle. El famoso Pinky era simplemente un bar de la colonia militar, un bar normal, donde servían unas cañas y una tortilla estupenda, y que tenía una máquina musical de monedas, una jukebox, donde yo escuché muchas cosas americanas, Stones, y es que como digo yo los Stones hasta esa ´época no les había seguido, y sin embargo tengo que decir que el mejor concierto que he visto en mi vida ha sido el de 1982 en Madrid, el famoso de la tormenta. Salió en medio del rayo Richards “tam tam tam tam”, luego Jagger cantando Under my thumb, y dieron el mejor concierto que he oído nunca, desafinando y todo, tenían un pacto con el diablo, o no sé. El otro día, el segundo sin lluvia no fue lo mismo. Por cierto, teníamos una fan que ligó con Johnny en uno de los bolos, Rocky la llamaba la “perpetua”, porque se hizo permanente en los bolos… ya estaba pesada. Johnny ligó con ella porque Johnny era guapetón y ligaba mucho, se metió en la furgoneta y se vino a Torrejón, y luego ya iba fija. El conductor este del que hablo, su nombre lo he olvidado, era demasiado, vivía encima con su novia y un hijo de seis años, y para que viéramos lo chulo que era le daba caladas del porro ¡¡a su hijo!!.

-Hablando de chicas, ¿ya estaba Toño con Esther, su novia de Briviesca?

-Sí, pero ya salía con ella cuando yo entré, creo yo, de ese tema no se mucho. Sí que es cierto que íbamos a Briviesca a tocar a una discoteca, su dueña era una señora lo más anti-rock que se pueda pensar, con una voz agudísima, y cuando llegábamos exclamaba: “¿¡Ya estáis aquí los Burning!!!!”, tenía una voz gritona, horrible, pero nos quería mucho. Los Burning estaban muy vinculados a Burgos, sí, iban mucho.

-Tras grabar el single y la peli todo iba bien para Burning.

-Sí, había mucho dinero. Vicente Cagiao lo pinchó en la radio, en Popular FM,  se quedó impresionado de lo bueno que era. Me decía: “Pero haces un solo redoble, qué curioso”. Y yo le decía que sí, y que no sabía por qué… Queríamos que el tema llegara a número uno de los 40, hablamos con esa cadena para promocionarlo, y subió como la espuma, de hecho hicimos un Gran Musical en directo, en una discoteca en Callao, y nos sorprendió que el público no eran como siempre tíos con chupas de cuero sino quinceañeras que gritaban cuando Toño cantaba, y no solo la canción de la chica, sino todo nuestro repertorio, con lo roquero que era. Eso quería decir que nos estábamos metiendo en el terreno de masas, pero a su vez que el público quinceañero se acercaba al rock, lo que era muy bueno para el rock español.

En ese tiempo, inmediatamente después de grabar lo de la chica, fue cuando nos cogió José Luis Fernández de Córdoba como mánager, se había entusiasmado con la canción, nos había prometido el oro y el moro, y la verdad es que cumplió… Por eso digamos que Quique fue el manager pero durante las vacas flacas. Fernández de Córdoba era la persona más estrambótica y ególatra que yo he visto, tenía su oficina decorada con cuadros y fotos suyas por todas partes, incluso en las cajas de cerillas las había. Lo de "ególatra" no va en plan peyorativo, todo lo contrario. Lo llevaba de una manera divertida. A mí me hacía gracia porque presumía mucho de haber sido el descubridor de los sevillanos Storm. Era un gran tipo, aún le recuerdo con sus barbas y sus camisas hawaianas sobre su voluminosa barriga. ¡Ah!..., y sus puros. Siempre se estaba fumando un puro. Tenía la oficina en la Gran Vía de Madrid, y nada más entrar, te encontrabas con dos secretarias que estaban buenísimas. Encima de su mesa, a modo de adorno, había una mandíbula de tiburón, lo cual me parecía bastante significativo. Después de Fernández de Córdoba llegó Gay Mercader. Hubo una época en que pasábamos más tiempo en Barcelona que en Madrid. Gay estaba en Barcelona, la discográfica estaba en Barcelona y la prensa musical estaba en Barcelona. Si puedes localizar a Jordi Tardá, por ejemplo, te podría hablar de nuestras partidas de billar en la Calle Sant Pau, al lado del bar Marsella, que era alucinante. El Marsella era donde nos tomábamos las absentas. Había unas putas muy características. La más joven tendría como 80 años.



-Finalmente, tú participas en la grabación de sólo dos temas de “El fin de la década” a comienzos de 1979 y dejas el grupo.

-Sí, ya había un cierto mosqueo entre Toño y yo especialmente. Yo ya me había enterado de lo del jako, eso no me gustaba, y yo estaba ya intentando seguir la carrera en la facultad, lo que a Toño no le hacía mucha gracia, como ya te dije. No era mi mundo. Toño me decía que si yo seguía con ellos por el dinero, y la verdad es que había mucho dinero… pero yo con los estudios ya no ensayaba mucho con Burning, Toño me reprochaba que pasaba del grupo, total que se estaba generando un mal rollo, y hablé con Toño una mañana en Tórrejón, y acordamos que yo grababa lo que tenía pactado y lo dejaba. No es que yo me fuera o que nadie me echara, yo creo que fueron las dos cosas a la vez, yo no quería seguir y Toño tampoco que yo siguiera.  “El fin de la década” no se estaba grabando de un tirón como Madrid, sino más despacio. Así que yo solo grabé los dos temas como me había comprometido, y ya está. La verdad es que cuando salieron las fotos prescindieron por completo de mí, aunque había grabado esos dos temas y el de la chica. Bueno… La verdad es que yo tengo un carácter conciliador, por eso no puedo decir que hubiera ninguna bronca entre Toño y yo, como por ejemplo sí ocurría a veces con Quique, que por temperamento se podía pelear con Risi, etc.



-Pero poco después se fue precisamente también Quique.

-Sí, unos meses, quizá un año más tarde que yo, pero no sé lo que pasó, yo nunca tuve la conciencia de que hubiera problemas, o que Quique estuviera pensando en irse. Esos cabreos que tenía Quique eran cosas puntuales, no es que se llevaran mal.

-¿Le afectó quizás que Burning firmara por Gay Mercader dejando él de ser manager?

-No, de ninguna manera, Quique estaba feliz, ya que lo que no le gustaba era precisamente andar ocupándose de esos temas administrativos.

-¿Mantuviste relaciones con los Burning luego?

-No, aunque sí es cierto que más tarde le busqué alojamiento en Chueca a Johnny a través de un amigo, en la calle Pelayo. Pero ya no tuve relación con ellos. Ah, posteriormente estuve en la sala Sol en la presentación del disco de homenaje a Risi.

-¿Dejaste la música al salir de Burning? ¿Es verdad que formaste un grupo llamado Teto y los Fantasmas?

-No. Ese grupo no, eso es un bulo. Pero sí volví a juntarme con los Cactus, o más exactamente con una parte de ellos, que seguían con otro nombre, creo recordar que se llamaban por entonces Madrid, precisamente. Y seguía con mi carrera. Hicimos unos bolos con esos ex Cactus como grupo de acompañamiento de  la cantante Cristhie Lee, que tenía el éxito “Entre dos amores”, jeje, iba con short en plan buenorra…. Más tarde, en 1983, hice la mili en Melilla en “Regulares 2”, y resulta que estaba allí uno de los Pecos, Pedro Pecos, qué casualidad, así que formamos un grupo, lo que nos sirvió para no hacer más servicios, estábamos en los que se llamaba el Recreo Educativo del Soldado. Y al acabar la mili  dejé de tocar… le dejé la batería a un amigo… hasta que hace poco volví, en plan aficionado, otra vez con antiguos amigos de Cactus.

-Qué curioso, yo también estuve en “Regulares 2”. Volviendo un poco atrás, hay un episodio del que fuiste testigo, se habla erróneamente de que Pepe Risi estuvo en prisión por una acusación de estupro, debido a que su novia de entonces, Emma Cruz, era menor de edad. Pero al parecer fue solo una detención policial corta.

-Sí, solo detención, pero ¡qué fuerte!. Justo el día que iba a ser la presentación del disco Madrid en el teatro Martin, en 1978. Estábamos en el bar y de pronto llegan dos policías, enseñan las chapas, “¿José Casas, por favor?” “ Sí”, dijo Pepe. Y de pronto le ponen las esposas y se lo llevan detenido a la DGS, nos quedamos a cuadros… Quique se movilizó, supongo que se moverían también de la productora, y quedó en libertad el mismo día.

-¿Y las famosas azafatas y las fiestas célebres en la grabación del disco “El fin de la década”?

-Yo sólo grabé dos temas de ese disco, como dije, y en esos días no hubo nada de eso. Yo no recuerdo nada de fiesta. Tampoco fue nada triste. Creo que fue una cosa normal. Estudio, bebida, algo de costo... En fin, esas cosas. No sé lo que sucedería después de mi salida.

-Volviendo atrás, cuando entraste en Burning, casi lo primero fueron los conciertos con Dr. Feelgood. Esos conciertos fueron famosos, con Burning en plena forma. Pero se habla de rivalidad con ellos.  ¿Hubo problemas con los británicos, peleas?

-Fueron conciertos increíbles. Fue lo primero que hicimos con Gay Mercader. Cuatro conciertos, en País Vasco, Madrid y Badalona. Naturalmente, hubo pique, pero no peleas. Tengo el recuerdo de un pique muy sano. Te puedo asegurar que nadie llegó a las manos. Sí nos llegó algún eco de que quizás les molestaba que utilizáramos su equipo de fuera (mesa de mezclas y esas cosas), pero la cosa fue apenas un comentario de no me acuerdo quien. Yo recuerdo muy bien la relación con los Feelgood….Nos creíamos mejores que ellos, y la verdad es que la cosa no fue nada mal. Creo que fue en ese momento que nos empezamos a sentir "estrellas". Nuestro road manager, Rovira, se encargaba de todo. En cada camerino teníamos todo lo que queríamos para comer, beber o fumar. Hoteles de categoría, viajes en avión... Y, sobre todo, lo que a mí me hizo pensar que estábamos en el buen camino: llegar a un sitio y encontrarte con la batería montada. No cargar bafles y amplificadores, no ocuparte de recoger los cables... Sólo por eso, se podía decir que ya éramos estrellas del rock.

-Y lógicamente, durante esos años, con el éxito, no trabajaba nadie en Burning… erais profesionales de la música.

-No, desde luego. Mientras yo estuve en Burning nadie trabajó. Antes, que yo sepa, Quique había trabajado en Telefónica. Bueno, en realidad, mientras estaba en Burning, yo sí hacía algo más, era el único, ya que estudiaba en la universidad y ya hacía cortometrajes.

-Muchas gracias por todo.

Ricardo Moyano. Septiembre de 2012.  




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