lunes, 5 de octubre de 2020

Entrevista a Paco Lucena

Paco Lucena fue uno de los mánagers más importantes de la música española durante casi dos décadas. Además de su agencia de representación también tuvo un sello discógrafico que publicó un selecto número de discos entre los que se encuentra uno de Burning. Paco ha tenido a bien concedernos una entrevista para hablarnos de todo un poco y le estamos muy agradecidos.

Carlos Rodríguez Duque

 

1. ¿Cómo estás? ¿Cómo has llevado el confinamiento?

Llevo confinado doce años, no he notado mucha diferencia, la verdad... Cuando mi
mujer se divorció de mí y Joaquín me dio el boleto dejándome a deber 525.000€ me aislé del mundo. Con el confinamiento ha sido peor por la mascarilla, llevo gafas y ha sido uncoñazo… me he dedicado a ver cine con las tres mujeres con las que vivo: la soledad, la depresión y la pereza, esta última es la que está más buena de las tres, por cierto. Depresión salió un día sin mascarilla hace poco y no ha vuelto, menos mal.


2. Tú eras de mi gremio. ¿Cómo pasa un profesor de francés a ser uno de los mánagers más importantes de la música española?

Mi primer idioma era el francés, de nacimiento. Trabajaba en Madrid, en ‘La nueva escuela’ que estaba en la calle Pedro Muguruza esquina a Juan Ramón Jiménez. Había abajo un bar que se llamaba ‘Acuario’ al que todos los días iba Paco Umbral al limpiabotas y me conocía de vista porque yo era asiduo también. Me echaron de la escuela porque yo era enlace sindical, me echaron por rojo, vaya, y bajé al bar disfrazado de hombre sandwich con un cartel que decía: “Me han echado por rojo”. Umbral escribía en El País de aquella y escribió una columna que tituló ‘Los criptocomunistas’. Allí contaba que a Paco Lucena lo habían echado de la escuela de idiomas por comunista… tardé un mes en irme a Guinea Conakry y allí trabajé de dirección de administración un tiempo. Regresé a Madrid y empecé a ir a un local pequeñito en el que no se podía aplaudir para no molestar a los vecinos a escuchar a cantautores, ¡había que chascar los dedos para dar reconocimiento al artista!

Allí conocí a muchos artistas, llegó un camarada de Chile que me recomendaron, Osvaldo ‘el gitano’ Rodríguez, al que hospedé en mi casa y allí actuaba. Fue él el que me presentó a Joaquín Sabina. Joaquín y yo congeniamos enseguida porque a los dos nos gustaban Silvio Rodríguez, George Brassens y Bob Dylan. Durante un tiempo estuvo insistiendo sin parar para que fuese su mánager pero yo no quería. Fue cuando volví de Guinea que ya traía algo de dinero que me decidí a montar la oficina de representación para llevar a Noel Soto, que era mucho más importante que Joaquín en aquel momento, y con Muriel que aún lo era más. Joaquín el telonero de ambos.


3. Háblanos de tu ser afrancesado, naciste en tierra de habla francesa…

Soy en español aunque nací en Tánger, pero toda mi familia vive en Francia. Uno de mis familiares hizo carrera militar y le recomendaron que cambiase su apellido de Romero a Romer… qué racismo hacia nosotros había en aquella época, ahora la cosa ha cambiado mucho. Fíjate que la alcaldesa de París Anne Hidalgo es andaluza.

Tánger era un sitio muy peculiar, no se puede entender si no eres de allí. Todos los críos éramos amigos: judíos, cristianos, hindúes y musulmanes. Todo iba bien sin fronteras ni banderas hasta que se lo anexionó Marruecos en el 59 y se jodió todo, yo soy del 53. De allí nos fuimos a París y después recalé en Madrid en los 70.


4. Y entonces llegas a Madrid y ¿qué te encuentras?

Pues nada más llegar me tuve que poner a trabajar... Estudiaba y hacía la revolución por la mañana y por la tarde trabajé en la empresa Luciano Mata. Fabricábamos cola para carpintería…


5. ¿Cómo entras en contacto con Burning?

Entro en contacto con los Burning gracias a Paco Espínola que hizo la producción del disco ‘En Directo’. En aquel momento él era el secretario de Joaquín Sabina. Trabajé con ellos hasta que murió Pepe. Johnny siguió después pero ya lo dije en su día para mí fue un sinsentido.


6. Siempre has dicho que tu cantante/compositor favorito es Silvio Rodríguez ¿Conocías la música de Burning? ¿Te gustaban?

¡Claro que los conocía! Me encanta la música… yo de crío escuchaba en el pick up de mis hermanas a Paul Anka... Silvio Rodríguez es el cantante en español número uno para mí, después Luis Eduardo Aute… son artistas con cientos de canciones y nos los puedes pillar en un sólo renuncio porque hayan copiado algún verso de alguien. Por ejemplo, Carlos Martos ha sacado un artículo en El País en el que cuenta que Bunbury ha copiado 37 canciones ¡Brutal! Lo mismo hacía Sabina que es la persona más inteligente que he conocido.


7. ¿Cómo fue la gira del Directo?

Hubo de todo. Recuerdo que cuando hicimos el concierto de Las Ventas Rosendo exigió cerrarlo. Cobramos 800 pesetas [casi 5€] y Marifé, la mujer de Pepe, se mosqueó dijo que era muy poco dinero. Dio para darles un millón de pesetas [6.000€] para Pepe y otro para Johnny, pero a Rosendo le tuve que pagar su caché que eran dos kilos. Hice una publicidad del copón, fue en el año 91, Joaquín no hizo gira aquel año. Me hice el tour entero con ellos, me lo pasé de puta madre. Fue una gira muy buena… yo soy un hipocondríaco de manual y cuando se acababan los conciertos y Pepe me abrazaba todo sudado me daba un repelús de la hostia pero estábamos todo el día juntos. Pepe era muy gracioso.


8. Por cierto, del directo hay una rareza que aún sigue inédita. Hay una versión diferente de la canción 'Dulces 16' que salió como cara b de single grabada en directo. Sale en un vídeo de un reportaje de TVE en 1990, la letra varía un poco con respecto a la que salió en el single. En vez de decir "en un lugar del barrio va encendiendo su pasión" dice "en un lugar del barrio un colega en el mako fue a salir y se quedó". ¿La tienes?

Lo de ‘Dulces 16’ debe estar pudriéndose en alguna compañía, la que sea que ahora tiene esos másters. Ariola la compró CBS y después CBS se fusionó con Sony. A saber… No, por desgracia no tengo esa toma alternativa.


9. Y en cuanto a beneficios ¿Reportó ingresos notables a la banda aquella gira de promoción del disco ‘En Directo’?

No. Los beneficios fueron pocos. Cuando estaban conmigo su caché era de dos millones/dos millones y medio de pesetas [120.000 - 150.000€]. Pepe se lo fundía todo en lo que todos sabemos pero es que además tenía un corazón de oro y lo daba todo.


10. Burning abandonan la multinacional, o la multinal los abandona a ellos y entonces fichan por tu sello Don Lucena y con él publican el magnífico 'No mires atrás'…

Verás, realmente Burning nunca estuvieron en una multinacional. El directo se grabó con Ariola, pero no hubo interés de la discográfica en mantenerlos. Fue una cosa muy puntual la de sacar el disco en vivo y ya. ‘No mires atrás’ es muy bonito pero no pasó de tres mil discos vendidos, yo no tenía capacidad de distribución. Abrí el sello con 70 millones [421.000€] que perdí cuando lo cerré.


10. ¿Qué otros grupos grabaron en Don Lucena?

Hice doce discos con Malevaje, Mermelada, Burning... Palmé pasta con todos excepto con uno de Malevaje que se titulaba ‘Con su permiso Don Carlos’ en el que había colaboraciones ilustres para hacer clásicos de Gardel. Con aquel sí recuperé la inversión, se vendieron treinta mil copias.

El sello Rama Lama me compró todo el catálogo por tres millones de pesetas, lo tuve que vender, estaba fatal de dinero porque Joaquín me había dejado tirado.


11. ¿Por qué desapareció el sello, Paco? ¿Has pensado en reflotarlo alguna vez en estos años?

En tres años perdí 70 kilos… yo nunca cobré a mis artistas, como representante mi tarifa era del 20% de cada actuación, la normal, nada más. Puede parecer mucho pero no lo era. Yo no hacía lo que muchos otros que cobraban derechos de autor de canciones de sus representados. No me jodas… Mira el ex representante de Dani Marín, cuatro años en la cárcel… Por eso desapareció Don Lucena, Carlos, por ser legal con la gente que representaba.

He hecho teatro, cine, salí en ‘Águila roja’ en la serie y en la película, he hecho muchos anuncios, he trabajado mucho con Jesús Calleja… mi último artista fue Lichis, el de la Cabra Mecánica pero ya no quiero saber nada del tema. Don Lucena tuvo su momento y ya pasó.

 

13. Hablemos de 'No mires atrás'. Se comentó en su día que había canciones para que fuese un disco doble. ¿Sabes si se grabaron más de las que aparecieron en el elepé? ¿Cuántos ejemplares vendió el disco?

‘No mires atrás’ es un disco precioso que me costó una pasta… como te dije antes apenas se vendieron tres mil ejemplares. No se grabó nada más que lo que apareció en el elepé. Recuerdo que a Johnny le pareció una horterada el tema ‘Jamás te arrepentirás’ no lo quería grabar. ¡Qué bonita canción fue ‘Te quiero tanto’, Dios mío! Tengo el máster en el trastero, pensé en regalárselo a Johnny pero preferí quedármelo. Es lo único que hay.


14. En aquella época Pepe hablaba abiertamente a sus amigos y familia sobre el disco en solitario que estaba preparando. ¿Llegó a comentarte algo sobre aquellas canciones que parece ser que incluso grabó en el local de ensayo?

No, Pepe no me comentó nunca nada de ese proyecto en solitario.


15. Y de la gira de 'No mires atrás' ¿Qué recuerdas?

Fue la única gira que hice con ellos porque Sabina no hizo tour aquel año y única que hice con ellos el tiempo en que trabajamos juntos en mi sello. Eran un tipos majísimos, no te puedes hacer una idea. Nada que ver con otros “artistas” como el gilipollas de Loquillo al que representé tres meses. Me llamó Gay Mercader y me preguntó si me interesaba llevar la contratación de “Loco”, le dije que sí. A los tres meses lo llamé y le dije “te lo devuelvo porque es insoportable...”

Burning no fueron nunca un grupo vendedor, siempre fueron más de llevar gente a los conciertos. En las ventas la entrada eran 800 pesetas [5€] en venta anticipada y 1.100 [6.61€] en la puerta. Asistieron veinte mil personas, si haces las cuentas no salen. Págale dos millones y medio a Rosendo y págale a los Burning, no gané un puto duro que al final es para lo que uno se mete en negocios.

En el 91 con Burning hice 21 conciertos, en el 92 veintinueve, en el 93 veintitrés, en el 94 veintinueve y en el 95 diez. En aquel año empezamos a discutir y decidieron que se iban. Además en el seno de la banda ya había alguna tirantez. Johnny y Marifé se odiaban. Johnny siempre decía que Marifé parecía un taladro, te taladraba el cerebro cuando se obsesionaba con algo. Fíjate que yo viajaba en mi Mercedes rojo (soy comunista) con Johnny y Marifé iba en otro coche con Pepe. Las cosas no iban bien.


16. Pero ¿por qué? si estabas con Sabina petándolo a nivel giras...

Los artistas son todos muy raros. Date cuenta de que en el 95 sólo hacen diez galas, iban de capa caída. Yo les aseguraba dos millones [12.000€] por concierto. Enrique Patricio [su mánager tras Lucena] les daba ochocientas mil [4.800€] pero más galas, yo les busqué a Patricio. Regalé a Enrique todo el merchandising y los discos que habían sobrado de ‘No mires atrás’. Cada artista tiene sus rarezas, Pepe necesitaba pasta para gastarse a diario, Johnny fue más listo y se compró el bar, y con eso se solucionó el futuro. Bueno, realmente su bar ‘El Cocodrilo’ ya existía cuando hicimos el directo, creo que después hizo una reforma. Lo amplió.


17. ¿Tuvieron amistad o al menos cercanía Joaquín y Burning?

Para nada, lo más cercano que estuvieron fue cuando Joaquín se acercó a Johnny para cantar ‘Esto es un atraco’ en el directo (risas)…


18. Y ¿alguna vez te pidieron que los llevases a América?

A ellos jamás les interesó ir, cuando llevé a Sabina a hacer las Américas me costó un huevo, lo hice por mi cuenta. Cogimos la maleta y lo hicimos los dos solos sin apoyo de la compañía. José María Cámara era el presidente de Ariola en aquel tiempo y le decía a Sabina que en América no le iban a entender porque cantaba mucho en argot… pues imagínate a los Burning que eran mucho más cheli. La compañía nunca los hubiera apoyado.


19. Pepe había endurecido mucho su sonido por influencias de la música que escuchaba en aquellos años, imagino, pero quizá también porque había cambiado de narcótico. Me toca preguntarte por la cocaína, Paco... ¿Hubo mucha golosina nasal en aquella gira?

Cocaína, sí… mucha... pero nunca vi a Pepe consumiendo caballo. En los camerinos de la sala ‘Universal Sur’ en una de las noches entré y allí estaban Antonio Vega, Enrique Urquijo, Manolo Tena y Pepe Risi con una cucharilla. Nunca más volví a ver eso.


20. ¿Cuándo viste a Pepe por última vez? ¿Cómo te enteraste de su muerte?

Me enteré de su muerte porque estaba presente. Me quedé con Johnny en el Gregorio Marañón hasta que murió. Hicimos una nota de prensa juntos para El País.


21. ¿Crees que Pepe sabía ya que su final estaba cerca cuando hizo 'No mires atrás'?

Sí.‘No mires atrás’ está dedicado a Antonio, yo creo que porque ya sabía que se iban a reencontrar.

Pepe se inventaba unas cosas que te morías de risa con él. Yo sabía que una persona adicta como él en cualquier momento te la podía jugar, pero NUNCA me dejó tirado. Me hablaba mucho de lo importante que Marifé, su mujer, era para él. La quería con toda el alma.


22. Paco, hablemos del presente ahora. ¿A qué dedicas el tiempo libre?

¡Esta pregunta es como si fuésemos a ligar! [se pone a cantar la canción ‘Y ¿cómo es él?’] (risas) Tengo todo el tiempo libre del mundo, tengo 67 años y cobro una pensión “maravillosa” de 634€. Mi tiempo libre lo dedico a los pleitos para recuperar parte de la casa que se quedó mi ex mujer cuando nos divorciamos. La casa la compré yo en gananciales con lo que me quedó de Sabina y me costó un millón de Euros. Tras el divorcio estuve comiendo en comedores sociales y casi viviendo en la calle. Estoy en ese proceso, lo que quiero es que esa hija de la Gran Bretaña no viva en esa casa.


23. ¿Para cuándo un libro con tus andanzas?

Lo he intentado en tres ocasiones. La primera no me salió, la segunda me lo hizo una mujer que luego ha sido ministra. Me la recomendó Natalia Vergara, una de las artistas que yo tuve. Fuimos a Planeta justo cuando Sabina terminaba el libro ‘Garabatos’ que costaba dos mil euros así que supongo que alguien les diría que si salía mi libro con ellos Sabina se iría a otra editorial. Ahí se quedó el proyecto. La tercera fue cuando un día me llama Joaquín Carbonell y me dijo que tenía una idea que nos haría millonarios. Hicimos un libro de charlas entre él y yo, al estilo del que hizo Joaquín Sabina con Menéndez Flores ‘Perdón por la tristeza’ con el que el autor ganó 42 millones de pesetas [252.425€]. A Sabina le sentó fatal que ganara tanto dinero y para el segundo exigió hacerlo en ese formato para ganar a medias… Así es Joaquín ¿sabes?

Mi libro tiene ahora muchos novios por la serie ‘Pongamos que hablo de Sabina’ que han puesto en televisión, he salido mucho y hay mucho interés. Un abogado muy conocido me ha hecho una propuesta muy interestante. Una de las personas con quien más hablo es mi médico, Jaime Roel, que es quien mejor me conoce. Le dije que no me apetecía hacer el libro y me dijo que lo escribiese antes de cuatro años… ¡Me dejó de piedra!

Llevo una temporada muy positivo, la gente ha contactado conmigo y esto del posible libro me tiene muy ilusionado.

21. El futuro... ¿qué tienes en mente?

Vivir lo mejor posible y morir con dignidad. Tengo claro que no volveré a saber nada de mis hijas. Tengo dos nietos a quienes ya no quiero conocer porque les crearía un problema tanto a ellos como a mis hijas.


Muchas gracias, Paco, por tu simpatía y tu arrojo para hablar de las cosas…

De nada, Carlos, ha sido un placer.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Nota sobre los mánagers de Burning tras Paco Lucena: Después de terminar su relación de representación con Paco Lucena el grupo pasa a manos de Pablo Rodríguez, probablemente en el año 1995. Rodríguez había sido el road manager de Loquillo y en un momento determinado de su carrera decide abrir oficina propia, y se hace cargo del barcelonés y de los Burning. Después, una vez fallecido Pepe Risi, el grupo vuelve a trabajar con el mítico Javier Gálvez que es quien le pasa el testigo definitivamente a Enrique Patricio en el año 2002.

domingo, 27 de enero de 2019

Entrevista Emilio Javier Cosmen Cuende

Emilio Javier Cosmen Cuende, madrileño de 65 años, es un claro ejemplo de rockero castizo de manual. Un tenor de voz prodigiosa hecha para cantar, que sabe tanto por diablo como por viejo. Por casualidad y gracias al “soplo” de Antonio Campoamor me enteré de que el padre del autor Javier Cosmen Concejo había sido cantante profesional y estuvo relacionado con el grupo que fue germen de Burning. Hablé con Javier y amablemente me puso en contacto con su padre, Emilio Javier, que tardó nada en responder a mis preguntas. Desde aquí le quiero agradecer su amabilidad y las risas que nos hemos echado haciendo la entrevista. Debo una mención especial también a los artífices de que nos pusiéramos en contacto, a Antonio y a Javier. ¡Gracias, chatos!
Carlos Rodriguez Duque

Emilio Javier ¿cómo entras en el mundo de la música?
Siempre me gustó mucho, recuerdo ir de la mano de mis padres por ahí y cantar canciones de la tuna cuando los veía y yo era muy pequeño… una pasión desde crío.

Tu primer grupo fueron ‘Los Hunos’...
Sí. Era febrero o marzo de 1969 estaba yo con mi amigo José Amable jugando al ping pong en unos billares de la calle Apostol Santiago. Me vacilaban porque me gustaba mucho cantar ‘Delilah’ de Tom Jones y en cuanto me animaban un poco me ponía a cantarla. La canción había sido un exitazo, fíjate que en 1968 Tom Jones vendió más discos que los propios Beatles. El caso es que estaba allí jugando y cantando, se me acercan tres tipos y me dicen ¡Joer tío, cómo cantas! ¿Podemos hablar un momento? Y les dije que cuando acabase la partida (risas). Total, que acabo, salimos y se presentan: sus nombres eran Pepe, Enrique y Ernesto… y me preguntaron si me gustaría cantar para un grupo que estaban formando. Yo trabajaba entonces en el hotel Meliá de la calle Princesa… era botones, de aquella estudiaba por la mañana y trabajaba en el turno de tarde.

No me digas que hablamos de Risi, Quique y Teto...
Sí claro, Pepe Casas, Enrique Pérez y Ernesto Estepa los que después formaron Burning.
Empezamos a quedar para ensayar en la calle Ricardo Ortiz porque el padre del guitarrista de la banda, el otro Ernesto, tenía allí una mercería y en la trastienda tenían un pequeño amplificador. Las guitarras eran con pastilla… no teníamos guitarra eléctrica. Date cuenta de que yo en el 69 acababa de cumplir 14 años. Íbamos en cuanto teníamos un rato libre y empezamos allí a crear un repertorio. El ‘Honky Tonk Women’ de los Rolling Stones, que por cierto le tuve que enseñar a Ernesto Estepa cómo iba el ritmo, yo tocaba el cencerro… también hicimos una que acababan de prohibir ‘La balada de John and Yoko’ de los Beatles. Aquellas fueron las dos primeras que montamos, que hicimos en tortilla como decía Enrique. Él decía que teníamos que hacer “la tortilla”, metemos esto aquí, esto allá y tal, Enrique veía todo muy fácil… mezclarlo todo era lo que hacíamos, imitábamos... allí sólo había un micro muy malo y la batería, el resto lo traíamos nosotros. Nos apuntábamos a colegios mayores, festivales y eso pero el problema era que no teníamos equipo.
Enrique era un buscavidas, recuerdo que en sus ratos libres doblaba prospectos para medicinas y le pagaban un céntimo de peseta por cada uno… vivía en Ricardo Ortiz, donde estaba la mercería del padre de Ernesto.

¿Pepe Casas al bajo?

En realidad teníamos dos bajistas, Enrique y los Ernestos no se decidían por cuál coger. Pepe Casas se encargaba del bajo pero el otro, que también se llamaba Pepe, era algo más mayor, tendría unos 18 ó 19 años, y un día fuimos a su casa porque también vivía en La Elipa y el tío ¡tenía equipo¡ me parece que era un Selmer, tenía ¡un equipo completo! Figúrate en aquella época... Era cartero y tenía su sueldo, claro…. Y empezaron a preguntarse qué hacer, porque claro decían “Es que este tipo tiene equipo...” y yo me acuerdo que les comenté: “Sí, claro, equipo tiene, pero la intuición que tiene Pepe Casas no la tiene...” Y al final decidimos que se quedase Pepe Casas.
Una tarde Pepe Casas se presentó con una guitarra y tocó y cantó ‘Lay, lady, lay’ de Dylan y nos quedamos alucinados, pero flipados… aquello les hizo decidirse y Pepe se quedó como miembro de pleno derecho. De aquella para nosotros era Pepe, aún no se le conocía como Risi.
Seguíamos montando canciones. Por ejemplo, ‘Palabras’ que también formaba parte del repertorio. Era un tema de Daniel Velázquez un nombre que se asocia a la movida madrileña. Era una canción difícil de cantar... tipo Nino Bravo. Fíjate… nosotros, un grupo de rockeros haciendo ese tema… el caso es que hicimos una versión y a los padres de Enrique les gustó mucho, incluso me felicitaron por la voz.
Luis Matamoros, el director del ‘Bombín Club’ que era la discoteca del hotel Meliá Princesa, había compuesto una canción que se titulaba ‘Sonrisa burlona’ y era un bolero que grabó Luis Aranda… un rollo patatero con todos mis respetos (risas) y nos ofreció hacer una versión. Y la hicimos pero era una versión rockera con las guitarras a toda tralla y no se parecía absolutamente nada a la compuesta por él. Seguíamos haciendo experimentos y creando repertorio… el ‘Get off of my cloud’ por ejemplo.

¿Os salían actuaciones?
Enrique era un tío muy vivo, muy inteligente... buscaba actuaciones y nos apuntaba a todo lo que se podía uno apuntar. Y lo más gordo fue lo de la radio… Encarna Sánchez tenía un programa en Radio España. Los estudios de la emisora estaban en la calle Manuel Silvela de Madrid y al lado había un teatro. En este programa había un lema “Bienvenido sea lo de fuera pero primero lo nuestro” y llevaba a gente a cantar en castellano. Encarna era muy simpática cuando la escuchabas por la radio pero en persona, al menos con nosotros, fue muy seca… mala gente. Nos miraba fatal, eso sí cuando nos metió en antena muy atenta y risueña… El problema era que nuestro repertorio era principalmente en inglés y las únicas en español eran ‘Sonrisa burlona’ y ‘Solo sin ti’. Les dimos un toque algo más rockero en la trastienda aquella y llegó el día de grabar. Fue un miércoles o un jueves sobre las 8 y el programa salió en antena el domingo. Enrique lo grabó, ojalá tenga la cinta aún. De aquella los radiocasetes eran sólo para gente bien y él tenía uno, recuerdo que valían casi cinco mil pesetas [30€]… 




 
Encarna me preguntó si era cantante solista o si era cantante de grupo, yo le dije que me adaptaba a las dos cosas y allí cantamos ‘Sonrisa burlona’ y ‘Solo sin ti’, pero la gente empezó a pedir otra y otra y claro no teníamos repertorio en castellano sólo en inglés de La Elipa. Yo me eché a un lado y Pepe, Enrique y los Ernestos se marcaron una versión del ‘Apache’ de los Shadows que fue muy celebrada. Por cierto los instrumentos eran de la emisora, nos los prestaron.
Tras aquello tuvimos un éxito muy sonado en el barrio, se creó hasta un pequeño club de fans.

Y supongo que a partir de aquello os saldrían más galas...
¡Sí! Había una fiesta en el hotel Meliá donde yo trabajaba, era la fiesta del empleado, e hice gestiones para que la orquesta nos dejase los instrumentos para tocar allí. Y salió genial. Tras aquello, gracias de nuevo a Enrique, fuimos a un concurso de un colegio mayor que estaba en el 44 de la calle Doctor Esquerdo. Era religioso y les dio mucha rabia que lo ganásemos nosotros. Gastamos 200 pesetas en el alquiler de los instrumentos y en los taxis, probablemente más de lo que ganamos en el concurso y volvimos a repetir el mismo set que en el programa de Encarna Sánchez.
En aquel concurso había un grupo folk que también se presentó y que era el favorito de la gerencia del colegio mayor. Hacían música parecida a la de un grupo famoso de la época  ‘Nuestro pequeño mundo’. Estos del concurso cantaban en francés y tenían buena voz, las cosas como son, pero a nosotros nos dio la risa. Éramos rockeros y aquello nos sonaba a coña, recuerdo ver a Pepe y a Enrique literalmente descojonados.
Otro grupo hizo una versión de la hostia de ‘Lodi’ de la Creedence que de aquella tenían el exitazo ‘Proud Mary’ y aquellos sí que me gustaron mucho, eran muy buenos.

Y mientras tanto seguíais en la trastienda de la mercería, supongo...
Sí, allí seguíamos ensayando e íbamos tocando en varios sitios pero después me metí en otro grupo que se llamaba ‘Temas’. Enfrente del hotel en el que trabajaba había una farmacia y uno de los empleados me dijo que conocía a un músico de la Guardia Civil, Felipe, que tocaba en el grupo y que andaban buscando cantante Me reuní con él y con otro tío que se llama Enrique en un bar del bulevar de Cuatro Caminos y enseguida empezamos a ensayar. ¡Teníamos sección de vientos! y hacíamos rock al estilo Miguel Ríos.
En la tienda de música Leturiaga había un tablón de anuncios donde los músicos iban a buscar grupo porque siempre había algún cartel y a principios de 1971, por un anuncio allí, me salió la posibilidad de cantar en una orquesta que se llamaba ‘Tutti frutti’ con un pianista que tenía 33 años y que a mí me parecía un anciano (risas). En la orquesta también estaba Maxi Hernández un gran batería, diez años mayor que yo, que después estuvo girando con Mari Trini, Paloma San Basilio, Francisco… y dejé a ‘Los Hunos’ y el trabajo del hotel para ganar dinero. Me puse a hacer pasta cantando rock, boleros, chachachás o lo que hiciera falta, girábamos tanto en invierno como en verano yo tenía 18 años y me acuerdo una vez que pasamos un frío tremendo en Burgos, pero una cosa de no creerse, en serio. En alguna sala de fiestas compartimos escenario con Nino Bravo antes de que fuese conocido. Hice mucha pasta con aquel grupo.

¿Volviste a tener contacto con los futuros miembros de Burning?
Con Pepe y Enrique mantuve el contacto unos años más. Me casé y me fui a vivir al 381 de la calle Alcalá y por allí pasaban cuando iban o volvían de ensayar en los locales El Papi de Torrejón. Quedábamos para tomar algo y me preguntaban qué tal me iba… yo había semanas enteras que estaba fuera de casa girando por España y me pagaban 500 pesetas al día… ojo que las 500 pesetas de 1971 eran un dinerito. Y claro ellos de aquí para allá sin hacer mucho aún, todavía no habían grabado ni los singles. Fíjate, con lo que llegaron a ser.
Años después a Enrique me lo encontré en un bingo después de haber dejado a Burning, allí estaba el tío con una chavala (risas).

¿Y tras ‘Tutti Frutti’?
Más tarde me uní al grupo Vickis. Pedro Salat se marchó con los Bravos para hacer una gira y necesitaban cantante. Después regresó muy decepcionado con la gira por Estados Unidos, se quejaba del bajo nivel musical del grupo y de los abusos de sustancias. Pedro cantaba muy bien, después fue el cantante del grupo ‘Doctor Pop’.
Los representates me conocían e iban dando trabajo a los grupos en los que estaba. En general eran buena gente, excepto un prenda que me echó la cruz y no me dio trabajo jamás. Este “señor” era homosexual y se enfadó porque no me acosté con él, a mí aquel rollo no me iba. El tipo falleció hace muchos años, en gloria esté… 
 

Estuve en mil grupos. Desde 1978 hasta 1982 viví única y exclusivamente de la música, y no vivía mal. Hice de todo, desde grupos de rock a un grupo de mariachi en la que yo cantaba sin micrófono (risas). Luego pasé a dedicarme a mi profesión y tuve la música como segundo empleo, me casé muy joven y tuve familia enseguida y, amigo, cuando tienes que tirar de la familia haces lo que sea por llevar los garbanzos a casa.

¿Llegaste a grabar algo?
Grabé en estudio sí, algunas cosas privadas para mí, y otras para jingles y para doblaje, nunca de cara a publicar discos de manera comercial. Una vez, tendría yo 30 ó 35 años en una fiesta en la Moraleja, en una pausa de la actuación, se me acercó un productor y me propuso grabar. Hablé con él y me dijo que tenía mucho potencial pero que era necesario dejar mi trabajo y dedicarme a la música exclusivamente. Yo no podía hacer aquello, claro, así que le vacilé y le dije que sí pero que tenía que asegurarme por contrato cinco millones de pesetas al año [unos treinta mil euros] y me dijo que aquello no me lo podía garantizar. Yo no me inmuté seguí tomando mi refresco como si nada, menudo descojone cuando se fue.

Oye, y esa voz ¿la has educado durante esto años o es un algo “sobrenatural”?
(Risas) Yo siempre canté como te dije antes, desde crío, es un don natural. Cuando era botones en el Meliá Princesa el pinchadiscos de la discoteca ‘Bombín Club’, Juanito, con quien yo tenía amistad, me enseñó a vocalizar y a usar el diafragma. Él fue durante décadas la voz en off de TVE. En mis ratos libres me daba clase y luego ya a base de ensayos la fui trabajando. Escuchábamos discos pensando que lo que estaba en los surcos era lo que se había grabado en el estudio, nos era imposible llegar a aquello porque en la remezcla siempre se sube o se baja dependiendo del productor. La escuela de la vida, ya sabes...

Y cantabas en inglés... ¿sabías inglés?
Lo del inglés al principio era de oído, de escuchar los discos una y otra vez ibas imitando lo que oías sin saber qué era. Cantabas sin tener ni puta idea de lo que decías, vamos. Después lo fui aprendiendo con los años para ser más profesional.

Como sabes la droga hizo mucho daño a Burning. En el mundo musical en el que tú te movías ¿hicieron mucho estrago también?
Las drogas a mí me pasaron de largo, tenía compañeros que fumaban marihuana o hachis, he visto a gente semiprofesional ponerse picos, claro, pero no muchos. Yo por suerte me quedé en la nicotina que ha sido mi droga de toda la vida y de uso diario hasta hace un mes. Alguna vez fumé hashish pero no me gustaba. Ni el alcohol, fíjate que me acuerdo del día en que me tomé mi primer cubata: fue en Toro, Zamora, y yo tenía 25 años, en una discoteca ¡Al loro!

¿Cuánta culpa tienes de que tu hijo Javier haya escrito tres libros?
Pues mira, a mí la música siempre me ha encantado. Me apasiona el soul, el country, Elvis, Stones, Beatles, la Creedence… el rock en general, claro… pero no le hago ascos a nada que esté bien hecho y en lo que sientas que el que canta o toca lo lleva en la sangre.
Tenía un par de elepés de los Rolling Stones que, por lo que fuera, le encantaban a Javier. Tengo muchísimos discos en casa pero aquellos dos fueron los que detonaron su pasión por los Stones y siendo un crío aún... Lo que sacó en la comunión ¡lo gastamos en comprar discos de los Rolling Stones para él! (risas)

¿Tienes algún grupo o cantante favorito?
¡Uf! ¿Uno solo? Me gusta demasiado la música… de chaval
Engelbert Humperdink y Tom Jones. Yo creo que Tom Jones sería uno de los elegidos. Tengo muchísimo material suyo. Lo conocí en persona y le comenté las grabaciones que tenía. Me dijo que si algún día se decidía a hacer algún recopilatorio de rarezas hablaría conmigo.

¿Lo conociste en persona?
Sí, yo había salido en el programa ‘Lluvia de estrellas’ imitándolo y tras aquello me salieron más actuaciones en otras televisiones o en eventos de radio. Tocaba en la Cubierta de Leganés y ya tenía mis entradas compradas en cuanto salieron, pero una emisora de radio me propuso entrevistarlo a cambio de un montón de ellas. Así que lo entrevisté y le pedí que me firmara discos y fotos y cosas así.

¿Volviste a la tele?
Volví sí. Incluso Valerio Lazarov me llevó a Rumanía para hacer unos programas, pero la tele es un engaño. Hace un tiempo me ofrecieron aparecer en esos programas tipo ‘Got Talent’ pero les dije que yo ya estaba muy viejo para hacer las pruebas y estar ahí horas y horas sin hacer nada… que prefería emplear mi tiempo en otra cosa. Me garantizaron que sólo tendría que estar 10 minutos y que aparecería en al menos en dos programas. Pero verás, en esos programas no vas a que la gente vea lo que sabes hacer, vas a darle bola a los coaches que son los protagonistas del tema y yo paso, macho, no tengo yo ganas de esto, y encima mezclan gente de todo tipo. Con todos mis respetos, no puedes hacer un programa en que salga una persona que hace malabarismos con otra que sepa tocar el violín o cantar…

Eres un crack Javier… ¡Muchas gracias por tu tiempo!
¡Qué va! Soy un tipo que ha vivido las cosas según le han venido, no me puedo quejar, la verdad. ¡Gracias a ti por hacerme recordar aquellos tiempos!